COMPETENCIAS EN EL DOCENTE UNIVERSITARIO
Los profesores, como facilitadores del aprendizaje, deberán familiarizarse con los distintos métodos docentes para aplicarlos en sus áreas específicas. El abanico de posibilidades es amplio y requiere una reflexión para decidir el método que se adecúa a cada asignatura dentro de un sistema más interactivo.
Ciertamente, el perfil profesional del docente universitario del siglo XXI se ha de volver más complejo. Rodríguez Espinar (2003) considera que un buen profesor universitario habrá de reunir las siguientes competencias:
Dominar tanto el conocimiento de su disciplina como la gestión del mismo. Innovar sobre su propia práctica docente, lo que implica reflexionar e investigar integrando el conocimiento disciplinar y el pedagógico como vía para la mejora continua.
Dominar las herramientas relacionadas con el currículo (diseño, planificación y gestión del mismo). Saber favorecer entre los alumnos un clima de motivación hacia un aprendizaje de calidad. Saber trabajar en colaboración con colegas y potenciar el aprendizaje colaborativo entre los alumnos. Poseer las habilidades comunicativas y de relación que la función docente requiere. Estar comprometido con la dimensión ética de la profesión docente.
En cuanto a los estudiantes, el principal reto es que éstos asuman la responsabilidad de su propio aprendizaje y que aprendan a aprender. En una primera fase, será necesario que las universidades les ayuden de forma explícita a aprender cómo facilitar su tiempo, a trabajar en equipo, a adoptar técnicas de comunicación efectiva o dominar otras lenguas distintas de la materna. En su función de guía y apoyo, será fundamental que el profesorado asuma un papel activo a la hora de convencer a los alumnos de la necesidad de su implicación y los beneficios personales y profesionales que ésta supondrá.
Para la reflexión…
¿Cuántas de estas competencias domino ya?
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